Antes de crear tu propio sitio web debes responder estas cinco preguntas, para ahorrar tiempo y, probablemente, dinero.

1) ¿Para qué quieres tener una página web?

¿Qué esperas obtener de tu nueva página?, ¿deseas vender más?, ¿mejorar tu marca?, ¿comunicarte mejor con tus clientes?, ¿aportar un valor diferenciador a tus cliente actuales?..

Existen diferentes tipos de Sitios Web, y dependiendo de tus necesidades necesitarás uno u otro.

Una Landing page es el equivalente Web de poner un cartel o marquesina con el mensaje: “Próxima apretura….”

Es decir, se trata de un primer contacto con el usuario en donde recoger sus datos e ir creando una lista de posibles clientes.

Si lo que necesitas es dar información sobre tu negocio y recoger información de posibles clientes esta  es una buena opción.

Un Blog es una página web en la que puedes publicar artículos de cualquier tema para que tus usuarios o clientes los lean.

Por lo general un Blog acompaña a una página web, es decir, es un complemento. Pero esto dependerá de la utilización que le quieras dar.

Hay muchas maneras y herramientas para crear un blog gratis, pero ten en cuenta esto: Mucha gente inicia un blog como pasatiempo, pensando que ya luego lo pasará a un blog más grande si hace falta. Pero migrar un blog puede convertirse en una pesadilla pues podrías perder todas tus visitas y tu posición en Google caería en picado. Tenlo en cuenta.

Si ya sabes que lo quieres hacer en serio, empieza con una plataforma que puedas escalar a medida que lo necesites, sin tener que migrar más adelante.

Tal como indica su nombre, un eCommerce o Comercio electrónico se trata de la versión digital de una tienda.

Si lo que necesitas es un sitio donde vender un producto, sin importar si es un producto físico o digital, podrías plantearte desarrollar un eCommerce.

¿En qué se diferencia un eCommerce de un Blog o una Web Empresarial?

Simple, en una tienda en línea tu intención principal es vender. Necesitas proporcionar pasarelas de pagos como Paypal, Transferencia Bancaria, Tarjeta de Credito, etc. Esto implica que necesitas una mayor seguridad (Certificado SSL), un catálogo para mostrar tus productos, una mayor inversión en servicio al cliente, logística de envíos y más.

Vamos a llamar “Web À la carte” a una web a la medida de tu negocio.

Quizás necesitas que tus clientes tengan una cuenta dentro de ella, que reciban información particular, que puedan acceder a secciones o a información única para usuarios registrados.

Es posible que tu servicio sea totalmente innovador y requiera desarrollo a la medida. Esto está muy bien! Sólo ten en cuenta que en este caso, al ser un desarrollo a la medida, se puede ver reflejado en tu presupuesto.

2) ¿Cuál es tu Producto Mínimo Viable?

Se conoce como “Producto Mínimo Viable” a esa primera versión de un producto nuevo que te permite salir al mercado rápidamente e ir probando, optimizando y adaptando dicho producto a las exigencias de los clientes potenciales.

Esto también tiene mucho que ver con el llamado “Time to Market”, o el tiempo que le toma a un producto desde que es concebido hasta que está listo para su venta.

Veamos un ejemplo clásico, imagina que quieres un medio de transporte:

Seguro tendrás una lista enorme de funcionalidades para tu web, lo más importante es priorizar aquello que aporte más valor a tu proyecto. Pregúntate ¿qué es más necesario? que tus clientes sepan cómo contactarte o que los márgenes de la web estén perfectos?

producto mínimo viable

Una vez que tu web esté en línea podrás ir añadiendo funcionalidades y lo más importante, podrás ir midiendo cómo responde el mercado ante lo que propones.

3) ¿Cuál es tu Cliente objetivo?

Si hay una frase que se repite tanto en libros de marketing como en foros de emprendedores es esta: “Conoce a tu cliente objetivo”.

No es lo mismo una tienda online de productos para bebés que de productos para el cuidado de la barba. Tu cliente objetivo define el diseño de la web, los colores, las imágenes, los mensajes, el tono de la web, cómo te diriges a tu audiencia.

Tampoco hay que especificar tanto que termines diciendo que tu cliente ideal es tu vecina del 5to, pero sí necesitas tener una idea clara de hacia quién te vas a dirigir.

4) ¿Tienes alguna necesidad tecnológica concreta?

Quizás ya has adquirido un hosting sin tener muy claro qué tipo de web necesitas. En este caso ya tendrás contratada una serie de especificaciones técnicas, o quizás eres desarrollador y lo tuyo es Java y quieres que tu web sea en Java.

Este punto tiene  mucho que ver con el primero, ¿Qué tipo de web necesitas?, quizás, aunque seas un super desarrollador en .Net, no tendrás tiempo de hacer esos cambios que tienes en mente tu mismo… o quizás no necesitas algo tan elaborado. Toma en cuenta que en muchos hostings el plan de windows es un poco más costoso que el de linux o algunas plataformas exigen más recursos que otras.

Mi consejo: sé honesto contigo mism@. ¿De verdad necesitas un ecommerce en Spree o es sólo que te mola la idea de meterle mano al Ruby on Rails?

En todo caso, es importante que antes de desarrollar tu web o contratar a alguien para que lo haga, tengas claros estos requerimientos.

5) ¿Conoces a tu competencia?

¿Sabes quienes son tus competidores?

Lista los tres competidores que consideras más cercanos a lo que tienes en mente. No es para copiar lo que hacen… NO!. Cada quien se diferencia por algún elemento y tu también debes encontrar ese elemento diferenciador. Pero sí está bien saber qué hacen, conocer las fortalezas y las debilidades, las oportunidades de mejora para ti y los elementos en los que puedes fallar.

Así que aquí las tienes. Estas son las cinco primeras preguntas que hago a mis clientes o conocidos cuando me dicen que quieren una web.

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